La explotación se sostiene con el engaño del empleo


La destructiva lógica de las clases privilegiadas para con la clase trabajadora es la de hacernos intuir que debemos serles útiles, procurarles algún beneficio, para conseguir ganarnos la vida con sus salarios.

El sentido común, si no estuviese inducido, nos haría preguntarnos si esta minoría privilegiada nos resulta de alguna utilidad que pueda justificar su existencia.

¿Producimos para cubrir nuestras necesidades como sociedad o para enriquecer a quienes nos explotan? Producimos y consumimos lo que producimos, por encima de nuestras necesidades reales, para enriquecerles, y, por contra, en muchos casos, cada vez más, no es suficiente para alcanzar a tener una vida digna. No les necesitamos, y son la causa que nos impide poner fin a la desigualdad.

Pero las élites no tienen suficiente y buscan en la especulación financiera mayores beneficios, llevándonos a innumerables burbujas de mercado, que cuando explotan, debemos pagar para rescatarles de la quiebra y que el sistema que nos imponen y oprime no colapse.

Nos han llevado a tal dependencia del empleo, con el que tenemos que "ganarnos" la vida, que hemos llegado a convertirlo en un derecho. Lo que se nos impone como una obligación, lo reconvertimos en un derecho, el derecho a ser explotados, "y que no nos falte"..., decimos con la ingenuidad del necesitado agradecido, cuando abusan de su situación.

Nos han convencido, de tal manera, que ya no somos capaces de entender la realidad social de otra manera. Nos creemos que somos por naturaleza egoístas y competitivos, lo que llevará a los más aptos a alcanzar el éxito, y llevado al extremo, a la supervivencia; por lo que somos responsables de nuestros fracasos, así lo vemos, para beneficio y disfrute de quienes nos lo han hecho creer.

Por naturaleza somos sociales, aislados no somos nada, la individualidad sólo cobra sentido dentro de la colectividad. Estamos predispuestos para la cooperatividad, la participación activa en el bien común, la solidaridad y la empatía. Pero si se nos educa para lo contrario, y la única manera de prosperar es siendo egoístas, eso es lo que aprendemos.

Es necesario recuperar la satisfacción de formar parte de la comunidad como un igual, el derecho a existir, el derecho a disfrutar de una vida digna. El apoyo mutuo, la participación en lo común, y sintiéndolo como lo que es, como propio. La Renta Básica no es una finalidad, es sólo un paso, de los muchos que habrá que dar, en la dirección que permita una sociedad igualitaria y libre, sin privilegios, sin dueños, sin explotación de personas, sin tener que competir para poder vivir dignamente.

 


Juanjo Administrator
Miembro del colectivo Renta Básica Fuenlabrada

 

 

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