La pandemia del coronavirus y la necesidad de una renta básica


Dominio público

Daniel Raventós y Julie Wark

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Por supuesto que los muy ricos perderán, están perdiendo ya, mucho dinero por la caída en picado de las bolsas. Por supuesto que también tendrán pérdidas por la caída del valor de muchas de sus acciones y del cierre de fábricas. Por supuesto. Pero los millones de personas que se han quedado o van a quedarse sin trabajo, sea de forma provisional o a más largo plazo, no solamente tendrán "pérdidas", sufrirán también una degradación muy grande de sus condiciones materiales de existencia. Muchas patronales del mundo no han dejado de aprovechar la ocasión para reivindicar que los impuestos sean recortados y que se facilite el despido. No es de extrañar que se haya comparado su actitud con los buitres que sobrevuelan los animales heridos esperando que caigan para que les sirvan de alimento.

En la crisis desatada en el 2008 en la Unión europea se impusieron políticas austericidas que golpearon a estados enteros, como Grecia, y a toda la población no rica. Ahora, con el inicio de la pandemia, parece que no quieren aplicarse las mismas medidas de austeridad que tan nefastos resultados produjeron. Distintas medidas económicas y sociales se han propuestos con el inicio de la pandemia que se ha desencadenado justo en unos momentos en los que ya la situación económica mostraba extremas debilidades y anunciaba una recesión. Pero una destaca por la contundencia en que se ha extendido entre activistas de movimientos sociales y algunos medios de izquierda: la propuesta de una renta básica, una asignación monetaria incondicional a toda la población.





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Por supuesto que los muy ricos perderán, están perdiendo ya, mucho dinero por la caída en picado de las bolsas. Por supuesto que también tendrán pérdidas por la caída del valor de muchas de sus acciones y del cierre de fábricas. Por supuesto. Pero los millones de personas que se han quedado o van a quedarse sin trabajo, sea de forma provisional o a más largo plazo, no solamente tendrán "pérdidas", sufrirán también una degradación muy grande de sus condiciones materiales de existencia. Muchas patronales del mundo no han dejado de aprovechar la ocasión para reivindicar que los impuestos sean recortados y que se facilite el despido. No es de extrañar que se haya comparado su actitud con los buitres que sobrevuelan los animales heridos esperando que caigan para que les sirvan de alimento.

En la crisis desatada en el 2008 en la Unión europea se impusieron políticas austericidas que golpearon a estados enteros, como Grecia, y a toda la población no rica. Ahora, con el inicio de la pandemia, parece que no quieren aplicarse las mismas medidas de austeridad que tan nefastos resultados produjeron. Distintas medidas económicas y sociales se han propuestos con el inicio de la pandemia que se ha desencadenado justo en unos momentos en los que ya la situación económica mostraba extremas debilidades y anunciaba una recesión. Pero una destaca por la contundencia en que se ha extendido entre activistas de movimientos sociales y algunos medios de izquierda: la propuesta de una renta básica, una asignación monetaria incondicional a toda la población.




Juanjo Administrator
Miembro del colectivo Renta Básica Fuenlabrada